Manifiesto del Día Internacional por la eliminación de la Violencia contra la Mujer

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El pasado 25 de Noviembre, dentro de la Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza, organizamos una gran concentración contra las violencias machistas, desmontando bulos que perpetúan la violencia machista

Día Internacional por la eliminación de la Violencia contra la Mujer

Día Internacional por la eliminación de la Violencia contra la Mujer

Día Internacional por la eliminación de la Violencia contra la Mujer

Día Internacional por la eliminación de la Violencia contra la Mujer

 

Manifiesto del Día Día Internacional por la eliminación de la Violencia contra la Mujer

La violencia que sufren las mujeres es un problema estructural

Lo nuevo es que el mensaje fascista que tiene a las mujeres como principal enemigo, está calando y vemos que la violencia machista aparece cada vez a edades más tempranas y los jóvenes la ven menos, creciendo hasta un 20% los que piensan que la violencia de género es un “invento ideológico”, aumentando la distancia con la percepción de las chicas que consideran que es un problema social muy grave.

Para acabar con esta lacra las feministas llevamos siglos luchando por la abolición del género, terminar con la imposición de lo femenino y lo masculino como instrumento del patriarcado para mantener la desigualdad entre los sexos y la opresión de las mujeres por el hecho de serlo.

Igual que perseguimos la abolición de la prostitución sabiendo que más del noventa por ciento se integra por víctimas de trata, o sea, mujeres y niñas secuestradas para ser violadas sistemáticamente por puteros para lucro de sus proxenetas, porque donde se ha legalizado estos datos han aumentado, porque el libre consentimiento, tan alabado por el neoliberalismo cuando se trata de vender nuestros cuerpos, no es compatible con la pobreza, porque es la mayor expresión de violencia masiva contra las mujeres, pero los prostíbulos siguen funcionando con total impunidad, aquí, en Zaragoza, igual que en el resto de España, primera consumidora de Europa y tercera del mundo. Uno de los negocios criminales más lucrativos junto con una pornografía brutal que fomenta la cultura de la violación y que es con la que juventud y menores se acercan al sexo, y aumentan las violaciones grupales y mientras nosotras gritamos que sólo SI es SI y conseguimos que lo refleje la ley, ellos inventan nuevas drogas, nuevas formas de anular nuestra voluntad.

Resulta alarmante el último balance presentado por el Ministerio del Interior que constata que mientras el resto de delitos ha descendido con respecto al año de pandemia en Aragón, los delitos contra la libertad e indemnidad sexual han ascendido un 45% en general y un 136% las violaciones, aumentando también a nivel Nacional, contabilizando 12.638 casos en total.

También patriarcado y capital están detrás de la explotación reproductiva de las mujeres, abogando por la legalización de los vientres de alquiler, convertirnos en vasijas y vender nuestras criaturas, de hecho ya permiten inscribir en el registro bebés comprados a mujeres pobres de otros países.

Y la violencia institucional sanitaria, obstétrica, de los servicios sociales, policial o judicial, continúa con profesionales sin formación feminista, que no cree ni respeta a las mujeres. El Salud nos medicaliza, siendo España el primer país del mundo en consumo de ansiolíticos y tomando las mujeres el doble que los hombres, monitoriza nuestros partos, hace episiotomías innecesarias o nos envía a abortar a clínicas privadas. Y la judicatura sigue dictando sentencias misóginas sin ninguna responsabilidad y mantiene la aplicación del síndrome de alienación parental, que arranca a menores de madres que las protegen y los cuidan, para entregárselos a padres abusadores y maltratadores, sabiendo que ningún maltratador puede ser un buen padre, y sigue la violencia vicaria, destrozando la vida de las madres a través de lo que más quieren.

Y el número oficial de mujeres víctimas de violencia de género no deja de crecer y, sin embargo, la cifra de mujeres asesinadas por hombres es mucho más alta, pero el Estado se niega a contabilizarla, la invisibilización de esos crímenes forma parte de la violencia estructural que queremos denunciar, el terrorismo machista tiene que ser contado y enfrentado.

Vemos cómo crecen los delitos de odio, pero no contemplan la violencia machista, insultarnos llamándonos feminazis o negando la violencia contra las mujeres o agredirnos, no es comparable para el Estado con las agresiones a otras personas, nosotras no somos un colectivo, somos la mitad de la población y estamos HARTAS.

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