MANIFIESTO Concentración abril contra violencias machistas

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NUESTRO ANHELO…. SU DESTIERRO, ¡¡PORQUE ESTAS VIOLENCIAS NOS MATAN!!

Asamblea de Mujeres Parque Goya

Desde que se decretó el brote de COVID-19 los nuevos datos e informes que presentan quienes están en primera línea revelan que se han intensificado en países de todo el mundo todo tipo de violencias ejercidas contra las mujeres y las niñas, sobre todo la violencia sufrida en el hogar.

La violencia machista está en la sombra y crece en medio de la crisis del COVID-19. Las mujeres y las niñas que sufren violencia machista se encuentran cada vez más aisladas de las personas y los recursos que pueden ayudarles.

Es preciso redoblar los esfuerzos para que enfrentar la violencia contra las mujeres pase a ser una prioridad en las medidas de recuperación y respuesta a la COVID-19.

Por eso, hoy aquí seguimos reivindicando la búsqueda y adopción de medidas para la eliminación y el destierro de toda y cada una de las violencias machistas y heteropatriarcales generadas contra las mujeres y las niñas.

La violencia machista es todo tipo de violencia física, psicológica, simbólica e institucional ejercida contra nosotras las mujeres, que impacta de manera negativa en nuestra identidad y bienestar social, físico, psicológico y económico, causándonos un enorme sufrimiento y daño y una privación flagrante de nuestras libertades.

Desde aquí alzamos nuevamente nuestras voces para gritar: ¡¡BASTA YA!!

  • BASTA YA DE VIOLENCIA FÍSICA
  • BASTA YA DE VIOLENCIA SEXUAL
  • BASTA YA DE VIOLENCIA EMOCIONAL Y PSICOLÓGICA
  • BASTA YA DE VIOLENCIA ECONÓMICA E INSTUTICIONAL
  • BASTA YA DE VIOLENCIA MEDIÁTICA Y SIMBÓLICA
  • BASTA YA DE VIOLENCIA OBSTÉTRICA

NUESTRO ANHELO…. SU DESTIERRO, ¡¡PORQUE ESTAS VIOLENCIAS NOS MATAN!!

 

  1. DESTIERRO PARA LA VIOLENCIA FÍSICA:

Es aquella acción generada de manera voluntaria de un hombre a una mujer para ocasionar daños no accidentales utilizando la fuerza física o material.

Las circunstancias de este año de confinamiento han potenciado los factores de riesgo de violencia de género. Ha aumentado el tiempo de convivencia entre agresores y victimas.

Ha aumentado el crecimiento de conflictos cotidianos por cuestiones familiares y domésticas   si han pasado 24h juntos. Violencia prolongada sin que se vea interrumpida por las circunstancias de la rutina diaria como el trabajo, las compras, la escuela, el cuidado de dependientes y un largo etc. Y la percepción de seguridad e impunidad en el agresor.

Frente a esta situación hay que actuar a nivel social en dos direcciones: motivar la implicación de los entornos cercanos a las mujeres que sufren la violencia para que apoyen y comuniquen la situación a las administraciones correspondiente, y el desarrollo de campañas de concienciación e información específicas por el contexto actual.

DESTERRAMOS ESTA VIOLENCIA PORQUE NOS MATA

¡DESTERRAMOS!

  1. DESTIERRO PARA LA VIOLENCIA SEXUAL:

Es todo acto sexual realizado contra la voluntad de la mujer, lo que incluye cuando una persona no da su consentimiento o cuando el consentimiento no se puede dar por razones de edad, discapacidad mental o porque las capacidades de reacción están mermadas como consecuencia del consumo de alcohol y/o drogas.

Ya sea en el hogar, en la calle o en los conflictos armados, la violencia contra las mujeres y las niñas es una violación de los derechos humanos de proporciones pandémicas que ocurre tanto en espacios públicos  como privados.

La última macroencuesta realizada a lo largo de 2019 por el Ministerio de Igualdad recoge también la violencia física y sexual contra las mujeres fuera de la pareja, además del acoso. Los datos hablan por sí solos: el 6,5% de las mayores de 16 años de nuestro país han sufrido violencia sexual en algún momento de sus vidas y el agresor era alguien con el que no mantenían una relación de pareja. Casi el 50% de estas agresiones sucedieron en espacios públicos (calle o parques) o en bares o locales de ocio nocturno. Sin embargo, solo el 8% lo denunció.

Pero a veces la violencia machista toma tintes más sutiles, que no dejan marcas evidentes a la vista. Tanto el acoso sexual como el denominado stalking –esa persecución intrusiva, incesante y en contra de la voluntad a través de medios digitales, como llamadas, mensajes en redes sociales o Whatsapp– pueden considerarse consecuencia directa de esa cultura de la violación imperante, que desde Naciones Unidas recuerdan está arraigada en «un conjunto de creencias, control y poder patriarcales» y que no hace más que «alimentar la discriminación de género y las actitudes sobre el género y la sexualidad».

La pandemia no ha facilitado la lucha contra la violencia machista, ni en España ni en el mundo. Según ONU Mujeres, desde que estallara la Covid-19 y obligase a millones de personas a confinarse en sus casas, la violencia se ha intensificado.

Durante la pandemia, los casos de violencia de género podrían haber aumentado en 31 millones.

No podemos olvidar que está en la mano de toda la sociedad frenar la violencia machista. La educación es la clave, pero también alzar la voz cuando se observen comportamientos machistas en los círculos cercanos.

DESTERRAMOS ESTA VIOLENCIA PORQUE NOS MATA

¡DESTERRAMOS!

  1. DESTIERRO PARA LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA Y EMOCIONAL:

Es aquella que ejerce un hombre sobre una mujer si la intervención de acciones físicas, pero que afecta a la víctima no sólo a nivel psicológico y emocional, sin también físico. Este tipo de violencia suele ir acompañada de otro tipo de violencia machista. En estos tiempos de pandemia, la violencia machista psicológica y emocional dentro del hogar se ha vista aumentada, ya que las mujeres que la sufren se han visto encarceladas con su agresor sin ningún tipo de salida.

A esto tenemos que añadir que en los últimos años las tecnológicas de la comunicación como Internet se han convertido en herramientas frecuentes de control y agresiones en las parejas jóvenes. El abuso online en la pareja está asociado a la depresión, ansiedad y estrés de las víctimas.

DESTERRAMOS ESTA VIOLENCIA PORQUE NOS MATA

¡DESTERRAMOS!

  1. DESTIERRO PARA LA VIOLENCIA ECONÓMICA E INSTUTICIONAL:

La violencia económica, sin fuentes de ingresos propios, la mujer pasa a depender en lo económico del varón, el cual reforzará su papel de páter familia al ser el único sustento del hogar. En casos de divorcio, si la custodia recae en la mujer y los padres rehúsan pagar pensiones,  el status del padre se refuerza extraordinariamente al tiempo que el de la mujer se debilita. Como consecuencia las mujeres se empobrecen, los gastos domésticos y las necesidades de los menores siguen siendo los mismos y sin contribución del padre la responsabilidad recae únicamente en las mujeres.

Si la violencia institucional (la más impune de todas) no recortara en presupuestos y no cuestionara el testimonio y el androcentrismo de la justicia junto con la falta de voluntad política, está violencia podría ser mermada o eliminada.

DESTERRAMOS ESTA VIOLENCIA PORQUE NOS MATA

¡DESTERRAMOS!

  1. DESTIERRO PARA LA VIOLENCIA MEDIÁTICA Y SIMBÓLICA:

Destierro para la violencia mediática y simbólica: este tipo de violencia está relacionada con los medios de comunicación.

Mediática: esa que ya que se ejerce a través de las publicaciones, difusión de mensajes e imágenes estereotipadas que promueven la sumisión y/o explotación de las mujeres.

Simbólica: es sutil e implícita y se manifiesta con la imposición de una fuerza oculta basada en acciones simbólicas que coaccionan los comportamientos individuales o sociales de manera pasiva.

En la pandemia, permanentemente se habla en los medios de comunicación de los afectados por la enfermedad provocando una inundación emocional en la sociedad. Como siempre la elección de prioridades de los medios de comunicación y de información hacen que la violencia machista y su aumento durante la pandemia quede invisibilizado y que cada vez se le dé menos importancia.

DESTERRAMOS ESTA VIOLENCIA PORQUE NOS MATA

¡DESTERRAMOS!

  1. DESTIERRO PARA LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA:

La violencia obstétrica es la ejercida hacia las mujeres en torno a su vida reproductiva. El Observatorio de la Violencia Obstétrica la define como la apropiación del cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresándose en un trato deshumanizado, abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, unido a la infantilización y pérdida de dignidad.

Durante la pandemia muchos de los avances en prácticas humanizadoras, relacionados con la salud reproductiva de las mujeres, han retrocedido drásticamente, volviendo a prácticas abandonadas como no permitir que la mujer esté acompañada durante el parto o separar al bebé de la madre, (como medida de prevención ante contagios), sin tener en cuenta los efectos perjudiciales de dicha separación y sin contar para ello con evidencias científicas.

Desterramos la violencia obstétrica porque viola el derecho de las mujeres a la salud, la libertad, la autonomía y la intimidad. La violencia obstétrica es una manifestación más del patriarcado e infringe nuestro derecho a la igualdad.

DESTERRAMOS ESTA VIOLENCIA PORQUE NOS MATA

¡DESTERRAMOS!

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