Una de las nuestras: Irene Vallejo, vecina de San José

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San José está de enhorabuena. Una de nuestras vecinas, Irene Vallejo Moreu,  ha ganado el Premio Nacional de Ensayo 2020

Asociación Vecinal del Barrio de San José

El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo es el título de la  obra premiada recientemente por el Ministerio de Cultura. Un libro que venía precedido de otros muchos galardones como el del Ojo Crítico de Narrativa de Radio Nacional de España, Las Librerías Recomiendan de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías, Premio Búho de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, Premio de novela histórica Hislibris, Premio Acción Cívica en defensa de las humanidades, Premio Nacional Promotora de los Estudios Latinos… Un texto que algunos lo han calificado como “el ensayo revelación de la temporada”. Desde Juan José Millás, a Luis Landero, pasando por Vargas Llosa han reiterado sus elogios.

Pero seríamos injustos si fuésemos unos más del coro que se suma a la enhorabuena del caballo ganador. Antes que muchos lectores hayamos podido disfrutar de esta joya de la literatura ha habido un largo trayecto, arduo y duro, que la buena de Irene ha debido recorrer.

Licenciada en Filología Clásica y doctora por lad Universidades de Zaragoza y Florencia,  nuestra vecina pudiendo optar por la tranquila y plácida vida de la docencia universitaria en su especialidad de lenguas clásica o investigando en el CSIC apostó un día por entregarse en cuerpo y alma a aquello que le inculcaron sus padres y que le apasiona desde niña: los libros.

Sus primeras publicaciones Cartas marruecas, José Cadalso (Alborada Ediciones, 1999) y Terminología libraria y crítico-literaria en Marcial (Institución Fernando el Católico, 2008) (Premio al Mejor Trabajo de Investigación de la Sociedad Española de Estudios Clásicos 2005) contenían un claro aire de contenido académico. Pero en 2011 con su novela La Luz Sepultada (Editorial Paréntesis 2011), de efectos catárticos, ahonda en el golpe fascista de 1936, la Guerra Civil, los dramas familiares y la tan necesaria dignificación de la memoria, recibiendo la Mención Especial en el Premio Internacional de Novela Histórica ‘Ciudad de Zaragoza’.

Paralelamente Vallejo se sumerge en el mundo de la cultura clásica desde diferentes ángulos, pero incardinados en el tiempo que nos tocan vivir. Con columnas semanales en Heraldo de Aragón introduce en nuestros hogares a Homero, Esopo, Esquilo, Sófocles,  Eurípides, Virgilio, Séneca… y sus discursos como si viviesen en la Zaragoza contemporánea  y nos hablasen  del feminismo, las guerras, la maternidad, la educación o la injusticia social. Estos artículos los compendia en El futuro recordado (Editorial Contraseña, 2020 ) y Alguien habló de nosotros (Editorial Contraseña, 2017). Recientemente ha dado un salto a los medios nacionales con sus colaboraciones periódicas en el diario El País y las emisoras de la cadena SER.

En la pasión por el mundo grecolatino nos sumerge en su segunda novela El silvido del arquero (Editorial Contraseña, 2015), que la autora define como trama de expediciones, batallas, asesinatos misteriosos, amores, dudas, rebeldía, muerte y alegría de vivir en los tiempos legendarios de la guerra de Troya y la fundación de Roma, y del emperador Augusto. También está presente en dos antologías que recogen sus relatos: La mascota virtual y otros relatos  (Alfaguara, 1998), con el título La fisonomía del soldado; y Hablarán de nosotras (Libros del Gato Negro, 2016) con el relato El mal invisible. Suma a su dilatada obra la sui generis La mañana descalza (Olifante, Ediciones de Poesía 2018) donde combina su prosa con la poesía de María Merino.

     

Injustos seríamos de olvidar su vertiente de literatura infantil, que no menor. Tanto El inventor de viajes (Comuniter, 2014) con ilustraciones de José Luis Cano, como La leyenda de las mareas mansas, con acuarelas de Lina Vila, son dos joyas para leer y ver, escritas con amor de madre.

Muchos serán quienes estos días le feliciten, aun sin haber leído su obra. Pero más allá de premios, que pasan con el tiempo, queremos referirnos al periplo de la escritora. Como Odiseo y su guerra de Troya, sus Polifemos y cíclopes, sus vientos y sirenas, ella también emprendió un largo viaje difundiendo la cultura, los libros y los clásicos. Visitando los pequeños pueblos de Aragón, donde toda recompensa eran madalenas caseras y huevos de corral; impartiendo charlas en la Universidad Popular  y en los Institutos de nuestros barrios; participando en encuentros con mujeres y de animación a la lectura;  colaborando con todo aquel que se lo solicite… con su sempiterna sonrisa en el rostro. Y sin olvidar su barrio, como cuando en marzo de 2016 presentó en el IES Pablo Gargallo La leyenda de las mareas mansas; o en abril de 2017,  y organizado por la Biblioteca Pública José Antonio Rey del Corral, presentó en el Centro Cívico Teodoro Sánchez Punter su obra El silbido del arquero; o en diciembre de 2019 acercó su Infinito en un junco en el CEIP Tomás Alvira; o como cuando en marzo de este año tuvo que cancelar por el Covid la difusión de su último libro en el Sánchez Punter.

Enhorabuena Irene Vallejo por tu difusión de la cultura, como antaño García Lorca con La Barraca o Miguel Hernández con sus poemas en el frente de guerra. Sabemos que, con y sin premios, continuaras con esa necesaria, imprescindible labor. Enhorabuena.

Irene Vallejo. Foto: Heraldo Aragón

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