El Banco del Tiempo tras la pandemia en HERALDO.ES, por Leyre Ruiz

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El bricolaje y los pequeños arreglos lideran los intercambios del Banco del Tiempo

La entidad, que cuenta con más de 700 socios, arrancó en julio tras el parón de la pandemia y ha incorporado servicios tan variados como la aromaterapia, las clases de armónica o el cuidado de animales durante las vacaciones

Leyre Ruiz   HERALDO DE ARAGÓN 14/9/2020

Arreglar un enchufe, reparar ese electrodoméstico que lleva tiempo estropeado, dar clases de canto o armónica, enseñar un nuevo idioma o echar una mano en una mudanza. Cualquier habilidad es válida como moneda de cambio en el Banco del Tiempo, que sigue adelante con su actividad en Zaragoza a pesar de la pandemia.

Esta particular entidad bancaria, que no opera con dinero si no con horas, nació hace 13 años inspirada en iniciativas similares llevadas a cabo en otras ciudades como Madrid o Barcelona. La emergencia sanitaria y la declaración del estado de alarma obligaron a cerrar sus puertas desde mediados de marzo hasta bien entrado el verano. A comienzos de julio recuperó su actividad y, aunque el movimiento es algo menor que otros años, continúa habiendo gente dispuesta a arrimar el hombro por sus convecinos.

Desde julio, el Banco del Tiempo ha gestionado una treintena de horas de intercambio, un volumen inferior al de otros veranos. “Suele ser una época tranquila y este verano ha sido raro”, señala Eva Peña, responsable de la secretaría del banco del tiempo.

Aunque ha habido gente que ha salido de Zaragoza a disfrutar de sus vacaciones, muchos otros han permanecido en la capital. Los que se han quedado han solicitado, en su mayoría, pequeñas reparaciones o ‘chapuzas’ domésticas. Hay quienes han aprovechado la época estival para colocar mosquiteras en sus viviendas o quienes han decidido poner a punto sus equipos informáticos para que en septiembre no les pillara el toro.

En estos momentos, el banco cuenta con más de 700 socios y registra de media unas 400 horas de trabajo voluntario al año, aunque en 2018 esta cifra subió hasta las 600 horas. Además del bricolaje, los socios también ofrecen y demandan otros servicios como masajes, peluquería, limpiezas, clases de árabe o flamenco. En total, se ofertan más de 600 actividades que van desde enseñar a hacer ganchillo, cocinar empanadas argentinas o perfeccionar métodos de estudio. En los últimos días también se han incluido servicios de aromaterapia, clases de armónica o cuidado de gatos durante las vacaciones.

Intercambios seguros adaptados a la covid-19

En estos momentos, debido a la covid-19, los intercambios que realizan los socios deben hacerse con mascarilla en todo momento. Además, para acudir presencialmente a la secretaría del Banco del Tiempo, ubicada en la sede de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), es necesario pedir cita previa. “Cuando alguien se hace socio se le realiza una entrevista personal en la que se resuelven todas sus dudas”, explica Peña.

Una vez formalizada la inscripción, que es totalmente gratuita, el socio recibe 10 horas canjeables por los servicios que desee. Se trata de servicios sin coste alguno, a excepción de que para llevarlos a cabo haga falta algún material concreto. “El único momento en el que intervendría el dinero sería, por ejemplo, si dos personas quedan para hacer una mudanza. La gasolina la tendría que pagar el que recibe el servicio”, explican desde la secretaría.

Además, recuerdan que no se trata de servicios profesionales, ya que el objetivo del Banco del Tiempo es otro. “Lo que buscamos es recuperar las relaciones de buena vecindad”, señala Peña. “Son redes basadas en la confianza, por lo que también influye mucho el poder realizar actividades de encuentro”, añade. Pero este año, la pandemia ha frenado esos planes e impedirá que se celebre la ya tradicional Feria de Intercambio durante las fiestas del Pilar. “Reúne a más de un centenar de puestos de trueque en la que también participa la Fundación El Tranvía y la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de la Universidad de Zaragoza. Va acompañada de un planteamiento ecológico y de economía solidaria”, comenta Peña. Este año, la feria hubiera alcanzado su octava edición.

El Banco del Tiempo se creó en el año 2007 promovido por la Concejalía de Acción Social y Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Zaragoza y desde entonces está gestionado por la FABZ. En condiciones normales organiza también talleres en asociaciones vecinales, actividades culturales e intercambios de libros mediante ‘bookcrossing’.

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