En recuerdo de Daniel García, de la Asociación Vecinal de la Almozara

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En esa cabalgata nos quedamos, Daniel, en estos días de las fiestas populares del Pilar, recordando tu lealtad, tesón y tu amistad. Descansa, pues ya has concluido la ronda por este mundo y nos has convocado a seguir trayendo un poco más de justicia y equidad

 

Asociación de Vecinos Ebro de la Almozara

Daniel García, el eterno presidente de la Asociación de la Almozara, que nunca quiso ser tal, que dejaba para otros la representación y guardaba para sí el trabajo…, se nos ha ido. El sereno diurno que detectaba todas las necesidades. Terminó su ronda por el barrio, vio que quedaba mucho por hacer y emprendió un último viaje a ver si podía reclamar en algún sitio y encontrar soluciones. Daniel estaba en todas partes, las calles, las plazas, los parques y sobre todo en el lugar apropiado donde había algo que defender, reivindicar o denunciar.

Llevaba toda la vida en el barrio, primero de la Química, luego de la Almozara. Llevaba en la lucha 47 años. Él estuvo en la primera convocatoria para constituir la Asociación de Cabezas de Familia, en el año 1972, la actual Asociación de Vecinos Ebro de la Almozara. En el año 2001, tras una fuerte movilización y lucha por los derechos de los mayores, junto con otros 10 vecinos comprometidos fundó la Asociación de Pensionistas y Jubilados de la Almozara, de la que, también, desde entonces ha sido miembro activo de su junta directiva.

Estuvo, también, unos pocos años en las comunidades cristianas de base, y otros muchos ablandando y ensamblando el acero rebelde, o como servidor público en el Colegio de huérfanos de Magisterio. Testarudo él, no faltó un solo día a la actividad asociativa: la que fue primero clandestina, luego vertiginosa con mil luchas por la salud, la educación y la defensa del trabajo; luego pacifista, feminista y ecologista; por la erradicación de la Industrial Química, en contra de la “cicatriz” que separaba el barrio de las Delicias, siempre exigiendo colegios y zonas verdes… ¡Quién no ve a Daniel en esos bonitos paseos de las orillas del Ebro, junto con tantos jubilados hartos de haber trabajado milenios y haber cobrado segundos! Y sobre todo, en numerosas ocasiones, acompañado y con el apoyo de Mª Jesús, su mujer… Todavía rabia pensando que la sociedad del Tiro al Pichón de la burguesía zaragozana, o la Hípica de los militares se van a llevar un buena tajada de indemnizaciones por una franjas de terreno cedidas a la Expo, zonas públicas ganadas al río y apropiadas indebidamente.

Recorría todos los días el barrio oliendo y comprobando, cual inspector de gas o del agua, cualquier fuga del bienestar popular logrado durante más de 40 años: el asfalto, las baldosa de las aceras, la contaminación del suelo, los edificios desmesurados, el salvajismo con los árboles, las pretensiones de algunos de alterar el urbanismo a su favor… Todo era observado y registrado por Daniel para llevarlo a la Asociación y emprender las correspondientes acciones legales y las luchas colectivas necesarias. Era el “agente de prevención y de protección”, siempre alerta. Era la voz y oídos de todos los vecinos y de la Asociación, como vocal, en la Junta de Distrito. Si te encontrabas con él en la calle su conversación no dejaba de girar en torno a una última información, para una inmediata reivindicación. Es imposible enumerar todas las acciones en las que ha participado a lo largo de su vida y todas las veces en las que sus manos han sujetado con fuerza las pancartas con las reivindicaciones, no sólo de su barrio, sino también de su ciudad: el soterramiento de las vías, la lucha contra en trasvase del Ebro, lucha contra la guerra, recientemente contra el ICA…

No era amigo especial de jolgorios, pero tiempo metió en recuperar las Fiestas del Pilar para los barrios. En esa famosa cabalgata donde nuestra Asociación paseó una eficiente estufa en la caja de un camión echando mal humo y buen humor, como incienso laico a lo largo de todo el recorrido. Era el primer año de celebración de las fiestas populares, cuando bajamos a la plaza del Pilar a comer bocadillos mientras los señorones de la ciudad participaban de un delicado almuerzo de etiqueta en el magnífico escenario de la Lonja. ¡Quién te ha visto dictadura y quien te ve ahora, democracia!

En esa cabalgata nos quedamos, Daniel, en estos días de las fiestas populares del Pilar, recordando tu lealtad, tesón y tu amistad. Descansa, pues ya has concluido la ronda por este mundo y nos has convocado a seguir trayendo un poco más de justicia y equidad.

Daniel y María Jesús, con carteles y fotos históricas de la Asociación Vecinal