Discurso del Druida del año, Agustín Martín, en La Paz

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Discurso del Druida del año 2019

“Más allá de un ideal, habrá siempre otro ideal”, y de nosotros depende que nunca dejemos de intentar alcanzarlo

Muchas esperanzas parecen desvanecerse y se presiente que, como decía la vieja canción, “negras tormentas agitan los aires…” pero tampoco esto es nada nuevo y que no hayamos superado con lucha y unión  ya otras veces.

Buenas tardes, vecinas y vecinos de Torrero:

En primer lugar tengo que agradecer a los organizadores del acto, la Asociación Vecinal La Paz y la Asociación Cultural el Cantero de Torrero el que hayan pensado en mí para ser el Druida de este año. Compañeros con los que tantos momentos de lucha y también otros –por qué no- de diversión he compartido y me gustaría seguir compartiendo.

Me sumo así,  y es un orgullo para mí que me coloquéis a su nivel, a una larga lista de compañeras y compañeros zaragozanos que, desde distintos ámbitos, han sido premiados en años anteriores por destinar parte de su experiencia vital y su trabajo a la vida pública con la hermosa intención de transformar, con lucha y con perseverancia, la sociedad de la que formamos parte y que nos gustaría cambiar para mejorarla y que sea más libre, justa y solidaria. Algunos de ellos, lamentablemente, ya no están con nosotros, vayan pues estas palabras en su recuerdo.

Vivimos tiempos convulsos políticamente hablando, tiempos de incertidumbre, resquemor y con la amenaza fascista (en cualquiera de sus variedades cromáticas: verde, azul o naranja) cada vez más cerca. Muchas esperanzas parecen desvanecerse y se presiente que, como decía la vieja canción, “negras tormentas agitan los aires…” pero tampoco esto es nada nuevo y que no hayamos superado con lucha y unión  ya otras veces. Con todo, habrá  que recordar, por si alguien lo ha olvidado, que la labor de los políticos debe ser devolver a los ciudadanos, con hechos, la confianza que ellos les dieron al elegirlos en las urnas. Es, sin más, un acto de justicia y reciprocidad. La política debe estar siempre al servicio del ciudadano y no al revés, como lamentablemente creen y demuestran algunos servidores con sus actos, nepóticos unas veces y serviles otros, a lo que hay que sumar las trabas por el exceso de celo o inacciones de técnicos burócratas sin espíritu de compromiso, pero tranquilos, que como decía Murphy: “por muy mal que esté una situación, siempre es susceptible de empeorar”.

Las Asociaciones Vecinales deben jugar un papel fundamental en ese acercamiento entre la Administración y los administrados y, sin duda, la administración más cercana a los mismos es el Ayuntamiento, de ahí la importancia de la gestión diaria de los munícipes. La democracia participativa plena debe ser, no sólo un objetivo a largo plazo, sino una necesidad actual. Los políticos deben retroalimentarse continuamente con su contacto diario con los ciudadanos y estos, a su vez, deben ser la fuente de la que manen las propuestas de mejora de la ciudad y la propia sociedad, pero también el necesario mecanismo de control y de crítica constructiva a la labor de los anteriores y quien obvie o reniegue de esto está prostituyendo el digno trabajo de la política.

Nadie conoce mejor los barrios y la ciudad entera que las asociaciones vecinales, pues los viven día a día y nadie mejor que ellas para realizar dicho control político. La Asociación Vecinal La Paz-Torrero y la Asociación El Cantero saben mucho de lo que acabo de decir pues hace mucho tiempo que lo vienen poniendo en práctica, por eso también ellas, y por extensión todas las asociaciones vecinales se merecen un premio por su incansable y altruista trabajo durante todos los días del año…

Y volviendo al título del homenaje, por nuestras mestizas venas corre sangre mora, visigoda, romana, ibera y también celta. De todas las culturas que nos precedieron y conformaron nuestro carácter podemos y debemos sacar cosas positivas. Celtíbero es buena parte del territorio aragonés, cada vez más vacío y abandonado, y como no conviene olvidar nunca los orígenes, que mejor homenaje y reconocimiento a la cultura celta que su amor y comunión con la naturaleza, ahora que por la nefasta y egoísta acción del hombre tan en peligro está su futuro. Una vuelta a los valores de la vida natural no estaría nada mal y nos reconciliaría, si es que aún hay tiempo, con ella. Bueno, por mi parte yo ya practico con el ejemplo y llevo desde hace unos años dos huertos ecológicos en mi pueblo natal, Lechago, en plena Celtiberia turolense.

Muchas gracias a todos y todas por esta distinción que hoy me otorgáis y que, repito, me llena de honra y satisfacción, sobre todo por venir de donde viene: de los propios vecinos del barrio, un barrio, Torrero, con un histórico pasado libertario, pionero del asociacionismo zaragozano y devenido  hace muchos años ya en República Independiente.

Y para finalizar, y como decía Ricardo Mella, recordad que: “más allá de un ideal, habrá siempre otro ideal” y de nosotros depende que nunca dejemos de intentar alcanzarlo pues, al contrario de lo que se cree, y parafraseando al tristemente desaparecido Antonio Aramayona sobre Tomás Moro: “la utopía no es un imposible sino el grado óptimo de cada cosa” y ese debe ser nuestro objetivo, no tenemos que olvidarlo y vamos a trabajar pues para alcanzarlo.

¡¡¡ Salud a todas y todos, viva Torrero y entalto Aragón !!!

Agusín Martín Soriano, Druida del año, con José Luis Villalobos, presidente de la AV. La Paz

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