Satisfacción de la AV. Las Fuentes por la catalogación de la Torre Ramona

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La Asociación Vecinal Las Fuentes, manifiesta su satisfacción porque al fin se haya podido llegar a un acuerdo político para la catalogación del edificio de la Torre Ramona ubicado en el parque al que da nombre

Esta Asociación Vecinal espera que la catalogación constituya un primer paso para su posterior rehabilitación y puesta a disposición del Distrito como equipamiento cultural, mediante un proceso de participación para definir el uso definitivo. A este respecto, tenemos presente el informe de la Dirección de Servicios, dentro del denominado Plan Director de Equipamientos Municipales que ha determinado el déficit de equipamientos culturales en el Distrito de Las Fuentes. La Asociación apoyaría un uso compatible con la defensa de los valores y el patrimonio natural de nuestro barrio que incluye, entre otros, : el parque Torre Ramona, la huerta de Las Fuentes o el Soto de Cantalobos.

Esperamos que las instituciones implicadas lleguen inmediatamente a los acuerdos necesarios sobre los aspectos jurídicos y económicos que permitan avanzar en este sentido. Esperamos también que, si en el posterior desarrollo del área están previstos planes de vivienda, se tenga en cuenta las necesidades específicas de los jóvenes que desean continuar viviendo en su barrio con un alquiler asequible.

El edificio es sin duda parte de la historia del barrio, y de la ciudad, que determinan un valor por el que merece ser conservado y protegido. La pieza está compuesta por el convento de Torre Ramona, aquel que pone nombre al parque, sus zonas verdes delanteras y traseras. La masa forestal es de gran interés y contiene dos árboles protegidos: cedrus libani y platanus hispanica. Se ubica entre las calles Castillo de Javier, Colegiata de Bolea, Belchite y María de Aragón.

Se trata de un edificio histórico y singular del Distrito, que constituye un ejemplo arquitectónico ya que se trata de la única torre agrícola que se conserva en el interior de la ciudad, testimonio excepcional del paisaje agrícola histórico de Zaragoza. Constituye, además, un ejemplo de espacio correccional del siglo XX, con una arquitectura definida y una antigüedad muy notable, y con valor cultural por sí mismo. El informe de Patrimonio enfatiza el “airoso lucernario a modo de terraza y una galería mirador de madera sobre un original basamento de obra de inspiración neomudejar”.

Todo ello es suficiente para considerarlo un icono identitario que forma parte del imaginario colectivo de los barrios de Las Fuentes y Montemolín, motivos por los que consideramos  su conservación como un elemento básico para el desarrollo de la zona.

Breve historia de la Torre Ramona

El origen del edificio catalogado se debe a un indiano llamado Francisco Andrés Olivan, que en 1901 cedió trece hectáreas de terreno al Hospicio y al Hospital de Zaragoza dependientes de la Diputación.

La zona, conocida entonces como Torre Guallart, había pasado  a llamarse de Torre Ramona en recuerdo a su madre. Este, un zaragozano que fallecería once años después en Chile, se dedicó al comercio internacional y a la minería, además de explotar el caucho en la selva amazónica, trabajar con salitre y dirigir un banco y una compañía de ferrocarril.

En 1905 abrió la Escuela de Agricultura Practica Regional para niños del hospicio y labradores pobres. En 1912 se instalaba en el edificio principal el manicomio para alienados distinguidos de Nuestra Sra. del Pilar, y en 1914 la Diputación cedía al Estado la finca, que además albergaría también un reformatorio

En 1917, el Gobernador Civil gestionó la cesión estatal, a cambio de un alquiler, de la “Torre Ramona” para Reformatorio de Menores. Los Terciarios Capuchinos de Ntra. Señora de los Dolores fueron designados por el Tribunal de Menores como personal del Reformatorio del Buen Pastor. El edificio fue acondicionado según proyecto del arquitecto Borobio, como una granja de re-educación para 70 muchachos abandonados o “delincuentes”, con talleres de carpintería, cerrajería, alpargataría, agricultura y jardinería.

El proyecto de D. Regino Borobio (nov. 1925) consistió en una ampliación de la capacidad del reformatorio (con 25 camarillas), construyéndose la  galería, pavimentos, etc. En aquel entonces solo estaba desarrollado el eje de la carretera del Bajo Aragón. Estamos ante uno de los edificios más antiguos del Distrito, desde luego el más antiguo de los situados en la huerta baja, ya que todo el espacio de torres y huertas fue ocupado por las zonas residenciales.

Este Reformatorio estuvo funcionando hasta 1955, fecha en que fue clausurado y trasladado a Valdefierro. En 1960 el Estado cedió la finca completa en usufructo a la congregación religiosa Pía Unión de Nuestra Señora del Pilar para Hispanoamérica y Filipinas que regentaba la escuela. Ese acuerdo fue revocado por el Ministerio de Hacienda treinta años después, en 1990, en una decisión recurrida por las monjas que el Supremo ratificaría en 2003.

Una parte de la finca fue cedida en 1980 al Ayuntamiento de Zaragoza, que habilitó lo que hoy es el Parque Torre Ramona, de casi 48.000 metros cuadrados que fue inaugurado en 1983, mientras el resto de la superficie quedaba reservada para la construcción de cuatro centros de enseñanza, varios de los cuales nunca se llegaron a construir.

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