Cincomarzada: carlistas contra cristinos, por Josu Erce

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La fiesta de la Cincomarzada y el Cinco de Marzo

Josu Erce Lizarraga, fue militante del Partido Carlista

Antes que nada, deseo enviar un saludo a todos los lectores de esta revista y a los participantes de la fiesta, que el buen tiempo os acompañe para poder disfrutar del día.

Escribo estas líneas, agradeciendo  la invitación de la revista La Calle y la FABZ, sin ánimo de intentar convencer a nadie, sólo el de exponer algunas objeciones a la fecha en que se celebra, y que está unida al motivo de la celebración, sin pretender entrar en disquisiciones ni debates  históricos, para lo que ahora no hay ni tiempo ni espacio.

L@s ciudadan@s de Zaragoza disfrutan de dos fiestas de ámbito local al año, como todas las localidades del Estado español, cuyas fechas son decididas por su ayuntamiento, de acuerdo con el artículo 46 del Real Decreto 2001/1983, de 28 de julio (“Boletín Oficial del Estado”, de 29 de julio de 1983) que establece que “la autoridad laboral competente, a propuesta del Pleno del ayuntamiento correspondiente, determinará hasta dos fiestas locales de carácter inhábil, retribuido y no recuperable”.

En la actualidad, de acuerdo con esta norma, se celebran en Zaragoza dos fechas, el 29 de enero, S. Valero, con el mote de “ventolero y rosconero”, santo patrono de la ciudad, fiesta, por tanto religiosa, y el 5 de Marzo, fiesta civil, motivada por una gesta local, puntual, ocurrida durante la 1ª Guerra Carlista, en 1838.

Dicha fiesta civil, cuyo origen e historia desconoce la mayoría de l@s vecin@s de esta ciudad, celebrada durante el siglo XIX y parte del XX, fue suprimida durante la guerra civil de 1936-1939, y olvidada durante la dictadura franquista. Y con los nuevos aires democráticos tras la muerte del criminal dictador, como fiesta civil y popular fue recuperada por iniciativa particular de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza en 1979. Desconozco en qué año se institucionalizó por el propio ayuntamiento de la ciudad.

Fiestas populares

A mí me gustan las fiestas populares y reivindicativas, mejor civiles que religiosas, y participar en ellas. Por mi experiencia personal como activista ecologista considero a la FABZ, con varios de cuyos presidentes mantengo amistad, como la casa de tod@s en Zaragoza, pues siempre ha tenido y tiene abiertas sus puertas para permitir las reuniones de colectivos sin local propio, de cualquier plataforma o coordinadora de organizaciones, partidos y sindicatos, incluso como lugar neutral, facilitando el uso de sus salones para ruedas de prensa, participando también en ocasiones en estas reuniones, e incluso tomando la iniciativa en realizar movilizaciones ciudadanas reivindicativas, como las concentraciones cada primer martes de mes contra la criminal violencia machista.

Pero aunque he participado muchos años en esta fiesta en el Parque del Tío Jorge, con mis compañeros de Ecologistas en Acción de Zaragoza, y antes como AEDENAT-Ecofontaneros, con nuestra mesa, como otras muchas organizaciones, nunca he estado de acuerdo con el motivo de la celebración, por diversas razones.

A parte de considerar, y con el paso del tiempo aún más, lo poco oportuno de la fecha elegida por las malas condiciones climáticas reinantes casi todos los años, incómodas y poco apropiadas para celebrar una fiesta en el exterior, en un parque, castigados por las inclemencias generadas por el meteoro más característico del valle del Ebro, el Cierzo, que bastante años ha producido el desalojo del Parque del Tío Jorge, por el peligro originado de la caída de ramas, llegándose incluso a tener que suspender y posponer la celebración.

Pienso que sería necesario y más oportuno trasladar la celebración de los contenidos de esta fiesta, con todos sus participantes, a otra fecha, con un tiempo más benigno, en primavera, a un domingo a finales de mayo o primeros de junio, que sería más agradable para pasar un día festivo al aire libre, sin frío ni viento, lo que seguramente aumentaría muchísimo el ya importante el número de asistentes.

Además, si bien la Semana Santa no tiene una fecha fija, variando cada año al dictado de Luna, en los meses de marzo y abril, en primavera no hay otra fiesta que el 1 de mayo, aparte del 23 de abril en Aragón. Es decir, el segundo trimestre del año es escaso en fiestas y el clima es mejor.

Por otra parte, volviendo al motivo de la celebración, como digo, no entiendo cómo no se celebran otros hechos más importantes en la Historia de Zaragoza, Aragón y España, de mayor transcendencia y reconocimiento internacional, de lucha contra un poderoso invasor extranjero, que ocupó más de media Europa, de mayor duración en el tiempo, como son los Sitios de Zaragoza frente a las tropas imperiales de Napoleón, y no un hecho puntual de un día, de alcance local y durante una guerra fratricida, que si es poco conocido para l@s zaragozan@s, es totalmente desconocido fuera de Aragón, por no decir de la provincia.

La Comunidad Autónoma de Madrid celebra como Fiesta Autonómica el 2 de Mayo, con la misma motivación. Asímismo, aunque Los Sitios de Zaragoza terminasen en rendición, lo que cuenta para celebrar es la resistencia heroica del pueblo de Zaragoza al asedio del invasor francés. Y otras Comunidades como Castilla y León y la vecina Cataluña conmemoran importantes hechos de su historia que no dejan de ser derrotas, pero porque les gustaría poder revertirlas: la Batalla de Villalar de los Comuneros y La Diada de Cataluña.

Cristinos contra carlistas

Lo mismo que no me parecía celebrable una fecha como el 18 de julio, inicio de tres años de una terrible guerra in-civil y fratricida, y de 40 años de una larga dictadura fascista no menos sanguinaria, mucho menos entiendo se celebre un hecho puntual en la historia de Zaragoza, durante otra guerra fratricida, entre carlistas y cristinos (“guiris”, de guiristinos, que pronunciaban los vascoparlantes) que casi no le afecto.

Acontecimiento en el que  tropas de voluntarios carlistas, campesinos del Bajo Aragón y Castellón, entraron limpiamente en la ciudad durante la noche, y a los que los zaragozanos, al despertar la ciudad, valientemente se enfrentaron, como lo habían hecho 30 años antes frente a las mucho más numerosas y mejor armadas fuerzas francesas. Aquellas tropas carlistas que, ante la fuerte e inesperada resistencia local encontrada, no pudiendo tomar la ciudad, unas tuvieron que retirarse, y otras, los menos, al no poder huir tuvieron que encerrarse en la Iglesia de S. Pablo y en el convento de Sta. Inés, y finalmente se rindieron. Parte de estos prisioneros (no he podido contrastar su número, por tener ilocalizado el libro “La Cincomarzada”, de Francisco Asín), fueron ejecutados sin respetar sus derechos. Estos excesos no fueron los únicos, ya que más tarde unos exaltados zaragozanos llegaron a linchar al propio gobernador militar cristino, general Juan Bautista Esteller, al que se le había encerrado injustamente bajo sospecha de traición.

La ejecución de los prisioneros rendidos (aragoneses muertos por aragoneses) quita la razón a los héroes, y también los motivos para celebrar sus hazañas.

No escondo mis simpatías por ellos, porque yo milité en la clandestinidad antifranquista en el Partido Carlista durante los últimos años de la Dictadura, y sobreviví a la agresión fascista en Montejurra en mayo de 1976, donde a pocos pasos de mí, en Iratxe, Aniano Jiménez fue herido mortalmente por el tristemente famoso, “hombre de la gabardina”.

En definitiva, para terminar, deseo a l@s participantes de la próxima Cincomarzada, que pasen un buen día, en alegre, pacífica y reivindicativa compañía, y que el tiempo acompañe, para celebrar una fiesta que no comparto, pero en la que he participado en el pasado (en los últimos años aprovecho para irme de viaje).

Sin embargo, aprovechando esta ocasión que aquí se me brinda, propongo trasladar a la primavera, y celebrando el recuerdo del heroico pueblo de Zaragoza enfrentado al poderoso ejército francés durante los Sitios, porque, por muy hijo de la Revolución francesa que Napoleón Bonaparte fuera, traicionó los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad, porque éstos se enseñan con la educación y el ejemplo, y no invadiendo otros Estados como un tirano bélico y megalómano, supuestamente para imponerlos a la fuerza.

El 15 de junio de 1808, comienzo del Primer Sitio, sería la fecha adecuada a conmemorar.

Un cordial saludo y feliz fiesta.