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Noticias

Martes, 13 de febrero, a las 12 horas, en la Delegación del Gobierno, Plaza del Pilar

Haremos nuevas concentraciones cada vez que haya una sola persona migrante más muerta en el Mediterráneo, en señal de duelo y como muestra de solidaridad

 

Las organizaciones que formamos la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) y la Plataforma Ciudadana contra el Racismo, convocamos una concentración por las 8 personas muertas en el Mediterráneo mientras intentaban cruzarlo en busca de una vida digna.

Una vez más, 3 personas migrantes murieron el pasado día 9 de hipotermia tratando de llegar a nuestras costas cerca de la Isla de Alborán (Almería). Fueron encontradas en una patera socorrida por Salvamento Marítimo junto a otras 32 personas con vida. En el día de ayer Salvamento Marítimo rescató a 29 personas migrantes de otra patera de la que habían desaparecido cinco ocupantes y que había naufragado en aguas marroquíes. A fecha de hoy existen nulas posibilidades de encontrarlos con vida.

En lo que va de año, ya son 57 las personas muertas o desaparecidas en nuestras costas tratando de llegar a Europa a la desesperada y en busca de una vida segura y digna, tanto para ellas mismas como para sus familias. Para ellas, arriesgar sus vidas en embarcaciones precarias es la única opción para escapar de la injusticia, la violencia, la degradación ambiental y la pobreza.

Hasta ahora, los estados miembros de la UE han apostado por cerrar o externalizar sus fronteras. Pero esto no impide ni impedirá, por muchas vallas o muros que se construyan, que la gente continúe buscando seguridad, dignidad y una vida mejor. Al contrario, la falta de rutas seguras y regulares para llegar a Europa empuja a muchas personas a confiar en traficantes y aumenta su sufrimiento.

Volvemos a denunciar todas las políticas y prácticas económicas europeas y españolas que generan y mantienen desigualdades y exclusión y que obligan a las personas migrantes y refugiadas a jugarse la vida en el viaje. España tiene, además, una gran responsabilidad sobre estas víctimas.

Cinco minutos de silencio para gritar  “No más muertes en las fronteras” y exigir al Gobierno y a Europa:

- Vías legales y seguras: vías de tránsito seguras y legales para que la gente no tenga que arriesgar su vida para alcanzar suelo seguro.

- El derecho a no tener que huir del propio país: políticas económicas, fiscales, comerciales, medioambientales justas… que contribuyan a reducir la pobreza y la desigualdad

- Cumplimiento de la legalidad internacional y los derechos humanos de las personas en movimiento.

Se trata de una concentración que realizaremos cada vez que haya una sola persona migrante más muerta en el Mediterráneo, en señal de duelo y como muestra de solidaridad.

MÁS INFO FAS

La Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza, FABZ, ha comenzado los preparativos para la celebración de la Cincomarzada 2018 que, como otros años, se celebrará en el Parque del Tío Jorge.

Con este objetivo convocamos a una reunión -de carácter obligatorio para todo aquel que quiera montar estand- que tendrá lugar el próximo jueves 8 de febrero, a las 20:00 horas, en los locales de la FABZ –C/ San Vicente de Paúl, nº 26, 2º piso.

En ella se informará  sobre  los diferentes aspectos de la  organización de la fiesta, lugar,  lema,  reivindicación común, distribución de espacios, actividades, etc., y sobre la participación de los colectivos ciudadanos en la misma.

Adjuntamos el pdf de la Solicitud para la instalación de puestos en el Parque. Se podrá presentar en la FABZ el mismo día de la reunión, o enviarla por email a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. poniendo en el asunto la palabra CINCOMARZADA y el nombre del Colectivo.

SOLICITUD ESPACIOS

El Pleno mensual de la FABZ celebrado ayer rindió un sentido homenaje al que fuera Justicia de Aragón, Emilio Gastón, fallecido el pasado lunes. Nieves Boj, presidenta de la FABZ, recordó su figura siempre presente al lado de la gente de Aragón, de los de abajo y, en particular, de los vecinos y vecinas de los barrios y sus asociaciones a las que tanto apoyó. Con gran emoción, Nieves Boj leyó un fragmento del poema de Emilio, "Nubepensadores", que a continuación transcribimos, recibido con un cerrado y no menos emocionado aplauso de todos los asistentes. Descanse en paz el poeta que fue Justicia. El Justicia poético.

En su recuerdo también, presentamos la entrevista publicada en la revista de la FABZ, La Calle de Todos, en 1994, al poco de ser relevado -aún nos preguntamos por qué- como Justicia de Aragón: Entrevista a Emilio Gastón LA CALLE DE TODOS Nº 7 febrero 1994

Hoy ipsofactamente continuemos

 nuestra simple faena de vivir.

Exijamos aumentos de guitarra

 reparto equitativo de canciones

 y tractores a plazos

porque la tierra es más de quien la canta

 que no de quien la compra.

Los nubepensadores no tienen sindicato.

  Esperadme en la cueva del minero

    y haced mío también su cabreo profundo.

Tenemos que hacer juntos muchas cosas

  soñadores del mundo

    ¿nos unimos?

Nieves Boj se dirige al Pleno recordando a Emilio Gastón 

 

El Banco del tiempo registra 600 horas de trabajo voluntario al año

Las pequeñas reparaciones y chapuzas en el hogar se llevan la palma en cuanto a las habilidades más demandadas

 

 Zaragoza 1/02/2018

 
 
 
El Banco de tiempo es una iniciativa promovida por la Concejalía de Acción Social y Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Zaragoza y gestionada por la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) que nace en 2007 con el objetivo de incentivar la colaboración vecinal en cualquier parte de la ciudad. “A día de hoy contamos con casi 800 socios”, explica Eva Peña, secretaria del Banco del Tiempo de Zaragoza

El perfil de usuarios mayoritario en la actualidad se basa en gente de todo tipo y prácticamente equitativo en cuanto a hombres y mujeres –que representan un poco más del 50% de los socios- entre los que se encuentran estudiantes, amas de casa, autónomos o gente en situación de desempleo. En cuanto a la media de edad, roza los 45 años. Los requisitos son ser mayor de edad y ofrecer cualquier conocimiento, por peculiar que parezca.

En cuanto a las opciones a la hora de proponer una habilidad la variedad abarca todo tipo de disciplinas, desde reparación de persianas o electrodomésticos, peluquería a domicilio, fontanería, mecánica o albañilería –algunos de los más demandados y útiles para los usuarios-, hasta cerrajería o restauración de muebles. “Sin duda este tipo de chapuzas en casa son las cosas que más se buscan en el Banco del Tiempo porque facilitan mucho la vida a los participantes”, añade Peña

Sin embargo, también nos encontramos con ofertas de lo más curiosas como clases de preparación de tortilla de patata, de cocina hindú o japonesa o hacer recados, u otras opciones más actuales como el diseño de páginas web, clases de DJ, de marketing o diseño gráfico, pasando por diseño de exteriores –como jardines o patios-, malabares o juegos de rol, canción mexicana o aprender a fabricar velas o jabones caseros.

“Nuestro objetivo principal es crear una red de ayuda mutua y tratar de recuperar los favores entre los vecinos, que dejen de ser esas cosas que acabamos pidiendo a familiares y amigos”, añade Peña. El funcionamiento es sencillo: los interesados se inscriben o bien a través de la web oficial del Banco del Tiempo o de manera presencial en cualquiera de sus sedes zaragozanas - Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) o en las Asociaciones de Vecinos de La Cartuja, Picarral, Arrabal y La Jota.

“Tomamos nota de sus datos y de lo que ofrece, y cuando un socio necesita algo le ponemos en contacto con las personas que tienen esa habilidad para que se pongan de acuerdo. Al voluntario se le suman las horas en su cuenta y al solicitante se le restan”, añade la responsable del banco. “Llevamos desde 2016 manteniendo las 600 horas de intercambio de favores al año”, asegura. Todo esto queda registrado en un cheque con forma de talón, en el que se cambian los euros por las horas.

En ocasiones, también existen demandas que no pueden suplirse por falta de personas que lo ofrezcan: “Por ejemplo nos piden bastante alemán pero hay muy poca gente que lo ofrezca”. Además, de manera anual los voluntarios del Banco del Tiempo de Zaragoza tienen su propia cita: la Feria del Intercambio. “Desde hace cuatro años organizamos esta red de trueque en la que se dan cita más de 90 puestos de asociaciones y redes relacionadas con el intercambio, la ayuda mutua o la economía solidaria”, afirma Peña.

Lo que sé por lo que sabes

María Jesús Aznar lleva más de ocho años como voluntaria del Banco del Tiempo. “Lo conocí a través de la radio y al día siguiente fui a apuntarme, me resultó una idea muy interesante”, recuerda. En su opinión, se trata de una alternativa solidaria que no entiende de dinero ni de clases sociales. “Yo sé hacer algo que tú no sabes, y o bien te enseño o lo hago por ti. Y en otro momento otra persona hará lo mismo conmigo”, explica la zaragozana.

En su caso, calcula que lleva más de 200 horas de favores intercambiadas, y se ofrece como maestra de repaso para Primaria e inglés, y también ofrece clases de piano. “Esto último es lo que realmente me piden a través del banco”, asevera. A cambio, Aznar ha solicitado conversación en inglés y ayuda en el hogar, “y no solo para mí sino para mis hijas”, indica.

Como ella, hace cuatro años y tras jubilarse, Ana Fillat decidió sumarse a esta red de favores para aportar lo que mejor se le da: la peluquería. “La idea inicial era ir a casa de gente que no puede salir o moverse, aunque también me ha llamado gente joven”, explica. Aunque, en su caso, ha realizado más horas de las que ha consumido, asegura sentirse satisfecha. “Han venido, por ejemplo, a arreglarme una persiana o el lavavajillas, la verdad es que es muy cómodo”, añade.

Sin embargo, reconoce que a veces es complicado cerrar una cita con según que voluntarios: “A veces llamas y ninguno de los tres puede. Supongo que es cuestión de voluntariedad y compromiso”. En opinión de la zaragozana, este servicio debería de llegar a toda la ciudadanía para que la red alcanzase unos mayores niveles de representatividad. “Es una iniciativa muy interesante, gratuita y basada en la ayuda mutua”, concluye.

BANCO DEL TIEMPO ZARAGOZA

El Mercado Central, una joya artística, comercial y social para el siglo XXI

El caduceo, la vara delgada, lisa y cilíndrica, rodeada de dos culebras, atributo del dios romano Mercurio y empleada como símbolo del comercio es el ornamento preminente del Mercado Central de Lanuza, dedicado por su arquitecto, Félix Navarro y Pérez, a esa deidad protectora de los caminos, de los viajeros, del comercio y de la comunicación.

El caduceo preside en cada arcada de la gran nave comercial el simbolismo del Mercado, plagado de figuras ornamentales en hierro o en cerámica, alusivas a productos que allí se venden para transformarse en alimentos con los que sobrevive el género humano. La recuperación del Mercado Central que ahora se emprende quiere rescatar y exponer al público ese sentido espiritual y social del edificio para mostrar en todo su esplendor la riqueza artística y el gran valor ciudadano de un lugar emblemático de Zaragoza.

Detalle de caduceos ornamentales en las arcadas del mercado

“La presencia en el Mercado Central del dios Mercurio sería la clave del sentido de toda su ornamentación vegetal”, señala el profesor Javier Delgado en su estudio sobre la ornamentación en el hierro y el hormigón que componen el edificio modernista.

Figuras y cerámicas de animales y plantas que integran nuestra alimentación habitual adornan los elementos arquitectónicos del edificio para transmitir con su simbolismo la “idea de copiosidad, fecundidad, abundancia, prosperidad y felicidad”, sostiene Delgado. El caduceo reina entre todos esos mensajes artísticos como acción que transforma la materia en sustancia espiritual, como explicó en su día el propio arquitecto del edificio, el turiasoniense Félix Navarro.

Lo hizo en 1903, cuando se inauguró el mercado que había comenzado a construirse en 1895, con un artículo de prensa en el que explicaba el sentido espiritual que había querido transmitir al edificio como centro de relaciones humanas inspiradas por normas superiores venidas desde el cielo de Mercurio y transmitidas a través de su caduceo.

Más que una lonja de comercio, Navarro quiso construir un templo dedicado a los mejores valores de la humanidad, expresados en el trabajo y en las tareas que contribuyen a la alimentación material y espiritual. De hecho, su planta de tres naves, una central y dos laterales recuerda la estructura de las catedrales y grandes templos cristianos.

Interior y exterior del mercado recién construido en 1903

Una recuperación total

Ahora, un siglo después, la primera gran reforma de este vetusto y valioso edificio quiere recuperar su importancia como lonja y como punto neurálgico donde se expresan los valores del trabajo y la comunicación.

El arquitecto aragonés optó por el estilo modernista de la época, con tono historicista adaptado al carácter y función del edificio, que sustituyó al mercado al aire libre que desde la Edad Media se instalaba junto a las murallas de la ciudad. Incorporó nuevos materiales como el hierro fundido y laminado, combinado con la piedra, el hormigón, el ladrillo y la cerámica, incluso el esmalte en algunos elementos decorativos.

Algunas de las piezas que sustentan el edificio, como columnas de hierro, presentan en la actualidad graves deterioros, con curvaturas, inclinaciones y grietas. El proyecto de rehabilitación contempla reforzarlas con columnas nuevas adheridas a las originales, para que éstas mantengan su diseño original.

El arquitecto concibió el mercado, pese a su magnitud, como algo ligero, dispuesto a elevarse hacia el cielo con las alas de su dios Mercurio. No tenía paredes.

Esa circunstancia se fue revelando con el tiempo como un inconveniente, conforme cambiaban los hábitos de compra y mejoraban las condiciones de vida. La exposición al cierzo y al frío en invierno, a los insectos, pájaros y aire caliente en verano, contribuía a hacer más incómoda la lonja y menos salubre.

En 1978 el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional, pero eso no evitó su olvido institucional. Tras 79 años sin apenas conservación, sólo la mínima para su mantenimiento, en 1982 se emprendió una reforma para hacer más confortable el edificio, a costa de mermar su grandiosidad y esconder su belleza. De esa actuación datan los paneles de plástico a modo de pared que se instalaron en las fachadas este y oeste del mercado, que al poco tiempo empezaron a amarillear y a exhibir un aspecto deteriorado.

También entonces se colocaron falsos techos de plástico blanco y opaco sobre los pasillos de los puestos de detallistas, que permitieron incorporar climatización, pero ocultaron la techumbre, las cerchas, las arcadas y las columnas del edificio original.

Actuaciones parciales

La remodelación integral que ahora se va a emprender recupera la grandiosidad del ‘templo comercial’ y exhibirá la ligereza del gran armazón.

En el interior del edificio, en paralelo a su columnata, se instalarán grandes paredes de vidrio practicables mediante sistema informático para facilitar la ventilación y colocadas a modo envolvente, que permitirán cerrar el mercado, aislándolo frente a elementos externos pero a la vez recuperando su estructura original, que será totalmente visible puesto que el cerramiento será transparente. La climatización se efectuará mediante suelo térmico, aparte de que cada puesto dispondrá de su propio sistema de acondicionamiento.

Tras la dudosa actuación de 1982, el siguiente hito vivido por el Mercado Central zaragozano se produjo en 2001, cuando el Gobierno aragonés lo declaró Bien de Interés Cultural, con lo que se garantizaba su protección, de acuerdo con la Ley de Patrimonio.

Tras una reforma fallida en 2004, se proyectó otra intervención en 2006-2008. De esa época data la construcción de todas las cámaras de la planta sótano, así como las plataformas de carga/descarga y los elevadores para las basuras.

Pero no se ejecutó la obra integral prevista y el edificio continuó con su lento deterioro y sin planes de conservación propiciados por una indolencia política que contrastaba con la preocupación ciudadana, expresada sobre todo desde el tejido social y vecinal del Casco Histórico, por los estragos cada vez más evidentes en una de las joyas arquitectónicas de la ciudad.

Cambio político que relanza el mercado

La llegada de Zaragoza en Común al gobierno de la ciudad ha invertido el olvido en el que estaba sumido el Mercado Central, que ahora retomará su grandeza porque su recuperación integral es uno de los proyectos estrella de la legislatura. El Mercado Central va a recobrar todo su esplendor artístico y se va a convertir en centro comercial, social, vecinal, de convivencia, además de símbolo del consumo responsable y de la sostenibilidad, en un enclave caracterizado por el respeto al entorno histórico, jalonado por vías semipeatonales, por el tranvía y por terrazas donde disfrutar de la conversación y la contemplación.

Más de 9,5 millones de euros se van a invertir para solventar los problemas del edificio acometiendo la reforma y consolidación de la estructura, mejora de las instalaciones, garantía de accesibilidad total y de la higiene alimentaria.

Presentación en el Ayuntamiento de Zaragoza del proyecto de remodelación

Además, el proyecto pretende convertir el Mercado Central en centro neurálgico de la ciudad y en especial del Casco Histórico, donde se constituirá como foco que refuerce las relaciones de cooperación y colaboración con los comercios de la zona e incentivo de la vida del barrio.

La actuación prevé una renovación total de las redes de abastecimiento de agua, saneamiento, pluviales, electrificación, climatización y telecomunicaciones.

Se instalará sistema de prevención de incendios. Se acabará con los graves problemas de accesibilidad al edificio, que ahora dificultan el trasiego de personas con movilidad reducida, de avanzada edad o que transitan con sillas de niños pequeños o carros de compra. Para ello se instalarán cuatro ascensores transparentes en cada una de las puertas del edificio, además de suprimir algunas escalinatas y otros elementos que dificultan la entrada y salida del recinto.

Imagen original

La reforma contempla recuperar la imagen original del histórico mercado, volviendo a la estructura de un gran pasillo central de 7,6 metros de anchura y dos perimetrales más estrechos, con los puestos mirando hacia el exterior. Ello implicará una drástica reducción de las cabinas de detallistas, que pasarán de las 130 actuales a 74, más cuatro de restauración. Con esta medida, los puestos ganarán en dimensión, se uniformarán sus cualidades estéticas y se distribuirán según criterios comerciales e higiénicos.

Se eliminarán los actuales falsos techos de los pasillos, de forma que se puedan ver desde cualquier posición las estructuras de las cubiertas y sus ornamentaciones.

La zona central del mercado albergará los cuatro puestos previstos para bar-restauración, que dispondrán de terrazas en el exterior. En la planta sótano se habilitará una zona abierta al público, con área de exposiciones y de formación y comunicación.

Toda la estructura del edificio se reforzará, se restaurará y se limpìará.

 

Junto a la fachada este del mercado se instalarán terrazas

 

Adolfo Allué Blasco

A la ciudadanía:

Diversos colectivos y personas llevamos un tiempo proponiendo un Plan de Mejora del Rastro y la Venta Ambulante. Se trata de apoyar la economía de los de abajo que los de arriba ya se ayudan solos. De repartir los beneficios de la actividad comercial.

Se han hecho cosas por parte del actual Ayuntamiento. Hay un intento importante de llevar la venta ambulante de primera mano a otras zonas, pues si bien el domingo hay afluencia de gente al Parquin Sur de la Expo el miércoles allí es mal día de ventas. Entre todos estamos por buscar soluciones para integrar a gente que lleva muchos años vendiendo pero que no pueden acceder a una licencia. Todo esto con la participación de la Junta de vendedores del Rastro, con la cual estamos en contacto permanente tanto la Plataforma Social Rastro como el Ayuntamiento. Todos coincidimos en las ventajas de la venta ambulante y del pequeño comercio en general, en lo que se refiere tanto a democratizar la economía como a construir una ciudad más humana.

Queremos señalar dos cosas. Primero, que la situación de gente que vende sin licencia en el Rastro es una cosa de hace mucho tiempo, sucedía en su ubicación en los alrededores de los Plaza de Toros e incluso cuando el Rastro nació en los 70, en la zona del Mercado Central, nadie pagaba licencia. También recordar que estando el PSOE y el PP en la alcaldía se daba esa situación sin que nadie se rasgara las vestiduras como ahora.

Segundo, que la propuesta de una zona nueva para los y las que ahora venden sin licencia, gestionada por una entidad sin ánimo de lucro, sería SIN ASIGNACIÓN ECONÓMICA por parte del Ayuntamiento. De tal manera, que serían personas de esa entidad, quienes de forma gratuita, cada domingo organizarían esa zona de cien nuevas plazas, que por turnos rotatorios darían cabida a cerca de 200 personas que ahora están en riesgo de exclusión severa (su realidad creemos que es conocida). Dicha entidad está aún por determinar, y hay cerca de diez asociaciones -legalmente constituidas- entre culturales, vecinales, de solidaridad y de inmigrantes que estarían dispuestas a dar su aval para que esto salga adelante.

Osea que de chollo nada y de colocar amigos menos. Tal vez al PP le resulte extraña la actitud de gente que está por hacer cosas sin cobrar. También entendemos que al PP la situación de emergencia social de la gente sin licencia y de los y las vendedoras del Rastro en general le da lo mismo. Su humanismo lo demuestran todos los días. Y en el fondo todo esto de la economía de los pequeños a ellos no les interesa, pues con esta gente no te montas una trama como la Gürtel ni los pelotazos para amigotes alrededor de las grandes superficies comerciales y cadenas de distribución en general.

 

Impresionante aspecto de la verdura en uno de los puestos de la Muestra

¿En qué se diferencia una verdura, una hortaliza o una fruta ecológica de una convencional tratada con productos químicos, cosechada a destiempo, conservada largos días en refrigeradores y quizá transportada desde un centro de producción ubicado a miles de kilómetros?

Aparentemente en nada. ¿En nada? ¿Seguro? Vamos a la Muestra Agroecológica de la plaza del Pilar, ahora en la plaza de San Bruno por condicionantes navideños hasta el 20 de enero. Fijémonos bien. Mmmm… esas borrajas parecen más verdes, grandes y brillantes que las del supermercado, además de que sus hojas están perfectas; ¿y aquellas coliflores?, su amarillo pálido resplandece, brilla también; ¡andá!, el contraste del blanco inmaculado del tallo con el verde intenso de las hojas de esas acelgas es increíble.

Vamos a catarlas con otros sentidos. El tacto. Mmmm… en general son más blandas y si las aprietas un poco empiezan a soltar jugo. ¿Y las manzanas? ¡Qué suaves! ¿Y eso de ahí, qué es? “Achicoria”, aclara el tendero-productor, “pues parece perejil grande”. “Jajaja, te aseguro que no sabe a lo mismo, además, anda, huélela”. “¡Ostras! No es perejil, desde luego”.

El olor, otro distintivo. Estas hortalizas y frutas huelen mucho. Huelen a campo, a naturaleza, a vida. En el supermercado pasas por la zona de frutas y verduras y huele igual que en el resto, o sea, a nada. Todo aséptico y limpito. Pero con poca vida. En los puestos de San Bruno sin embargo se percibe la energía de la tierra.

Y ahora, la prueba de fuego: el sabor. Algunas frutas se pueden catar allí mismo. ¡Oh, cielos! ¡Una manzana con tremendo sabor a manzana! ¿Y esta pera? No es muy agraciada, pero la muerdes y su jugo te pringa deliciosamente los labios y hasta el gaznate. Con las verduras, ya en casa, se produce el éxtasis. ¡La acelga sabe como la que cocinaba la abuela en el pueblo! ¿Y esas cebollas de piel morada que se ponen blandas y jugosas al pocharlas? ¡Qué maravilla!

Educación

¿Conocen esto las consumidoras y consumidores de Zaragoza y Aragón? Rotundamente, no. “Falta una gran labor de educación y concienciación. Y ahí deben intervenir las instituciones. Para que no pase como en un colegio, que le aparece un pulgoncito a un niño en un plato de lechuga ecológica, se monta el cisco y se tiran todas las plantas. Si no se utilizan químicos, a veces se cuela algún bicho. Pero se quita y se puede comer el producto. Y no digamos los demás del mismo lote. Eso no lo saben ni los niños ni sus padres ni sus profesores ”, dice Carmelo, de la empresa Ecomovera, que también regenta un puesto cedido por el Ayuntamiento en el mercado de Valdespartera.

Y es verdad. También en las espinacas de la abuela salía alguna vez algún bicho. Pero lo quitábamos y seguíamos comiendo. No pillamos infecciones graves. De momento, aquí seguimos. Cultura del consumo natural. Justo lo que falta ahora en Aragón, donde se comen “tres o cuatro veces menos productos ecológicos que en País Vasco, Navarra o Cataluña”, incide de nuevo Carmelo. A Francia, mejor ni se la menciona para no sonrojarnos, aunque bueno sería imitarla.

José Carlos Sáinz, en su puesto de la plaza San Bruno

 

Cultivar en armonía con la naturaleza

Cultivo y procesos armoniosos con la naturaleza. Básicamente la agricultura ecológica se trata de eso: de recuperar modos tradicionales (aunque mecanizados) de cultivar, de laborar la tierra y las plantas sin intervención de productos químicos, de cosechar en su momento para lograr mejores productos y poder consumir más sano.

“Nosotras no hacemos sino trabajar como lo hacía mi abuelo”, asegura Laura Marcén (ingeniera agrícola), quien junto con su hermana (ex filóloga) dirigen Ecomonegros, una empresa productora de pan, harinas y semillas especiales (autóctonas) de trigo, con sede en Leciñena y con dos tiendas en Zaragoza.

Son de las pocas mujeres presentes en el mercado de la Muestra. A ellas les viene de familia. De hecho, su padre es el agricultor que se encarga de las 100 Ha con que cuenta la explotación. ¿Sólo él? “Sí, con buena maquinaria y siendo tierras de secano, se puede hacer”, aclara Laura, que junto con otras 11 personas forman ahora la plantilla de la empresa, “cuando empezamos éramos cuatro y sobrábamos tres, jajaja”.

Su empresa es una buena muestra de que de la agricultura ecológica se puede vivir. Los 23 productores presentes en la Muestra de plaza del Pilar (San Bruno), que funciona desde hace cinco años, salen adelante y colaboran para mantener a sus familias gracias al producto de sus huertas, que venden en el mercadillo frescos o envasados. José Carlos Sainz, agricultor de Tarazona y representante del mercadillo lo corrobora con una franca sonrisa. A este hombre se le ve feliz. “Sí, me gusta lo que hago y es muy satisfactorio saber que proporcionas productos sanos y que respetas el medio ambiente”.

Y eso que él no llegó a la agricultura sólo por gusto. De hecho, aterrizó de manera un tanto abrupta en la huerta donde ahora cultiva 9 hectáreas que generan hasta 40 productos distintos: “cerró la fábrica de una multinacional del automóvil en la que trabajaba”. Pero visto con perspectiva, casi le hicieron un favor, disfruta de su labor y señala orgulloso que de su huerta “viven seis personas”.

Compradores en el puesto de Ecomovera

 

Cooperativismo y comercialización

De las tierras de la cooperativa La Sazón también viven unas cuantas personas. La forman ocho socios con explotaciones (10 Ha) en varias localidades oscenses, ninguna de ellas distante más de 120 kilómetros de Zaragoza, requisito imprescindible para poder vender en la Muestra (a excepción de los cítricos, que vienen de Valencia). Llevan desde el año 2000 con la agroecología y desde 2014 forman cooperativa. Son un excelente ejemplo de cómo deben funcionar las cosas en este ámbito: asociarse, organizarse, planificar las campañas de siembra y producción especializándose cada uno en varios cultivos y compartir la distribución de los 75 productos que extraen a la tierra.

Comercialización y distribución son los grandes retos de los productores agroecológicos aragoneses reunidos en la Muestra de plaza del Pilar (San Bruno). Porque la clave para consolidar y expandir los negocios es llegar al consumidor y hacerlo con un solo intermediario (del productor, a la tienda).

La Muestra impulsada por el Ayuntamiento de Zaragoza ha abierto y sigue abriendo muchas puertas a los productores. Todos ellos así lo reconocen. Pero anhelan otro impulso institucional para educar a los consumidores, para promover el producto, para comercializarlo, para distribuirlo y para venderlo a un precio que es muy poco más caro que el convencional, debido a la mayor carga de trabajo que implica cultivar y cuidar la tierra sin fitosanitarios.

Un ejemplo: José Carlos Sainz subraya que el pequeño comercio de barrio es una buena vía para llegar al consumidor, él lo comprueba en Tarazona y ya tiene acuerdos con varias tiendas en Zaragoza. Carmelo, de Ecomovera, corrobora la tesis, pero matiza: “Es absurdo que yo tenga que cultivar y luego coger la furgoneta para ir a vender 20 o 30 euros a una tienda, donde coincido con otro productor-vendedor ecológico, que está colocando otros 20 euros de mercancía”.

Lo de llegar a más consumidores sin sobrecargas y de forma organizada y eficiente se lograría con mayor espíritu cooperativo y asociativo (La Sazón son un buen ejemplo). Ha habido intentos, pero de momento han fracasado. De hecho, los productores de la Muestra no se han puesto de acuerdo ni para ofrecer los productos en bolsas biodegradables con un logotipo unitario (la verdad es que llama la atención que en el mercadillo agroecológico se envuelva la mercancía en indecorosas y contaminantes bolsas de plástico).

 

Uno de los productores jóvenes de la Muestra

La dificultad de asociarse

¿Dónde está el problema? Quizá falte algo más de impulso institucional. Pero responsables del sector y los propios productores coinciden en que “hay mucho individualismo y mucha desconfianza típicos aragoneses”, como señala Carlos Polo, miembro del sindicato UAGA, entidad con la que el Ayuntamiento de Zaragoza mantiene un acuerdo para promover la agroecología y la Muestra de plaza del Pilar (San Bruno).

Polo, que coordina y supervisa este espacio de venta en el que los productores simplemente pagan la cuota municipal de 20 euros por ocupación de espacio público, asegura que lo ideal sería que los propios productores, con o sin respaldo institucional, crearan sus canales de distribución. “Pero es muy complicado. El campo es muy individualista. Y son aragoneses. Ponerse de acuerdo no es fácil. Lo hemos intentado sin éxito, de momento”, asegura Polo.

La situación contrasta con zonas vecinas como el sur de Francia o Navarra, donde los productores ecológicos funcionan asociados y coordinados. A ello les empuja también la fuerza de los propios consumidores, asociados también a su vez, “que reclaman eficacia, producción abundante y buena comercialización”, aclara Jonathan, uno de los productores más jóvenes de la Muestra.

Los recelos a integrarse en cooperativas pueden derivar también del riesgo que implica dedicarse a este tipo de agricultura. Carlos Polo indica que “la inversión mínima es de 10.000 euros por hectárea cultivada, pero se puede ir fácil hasta los 30.000 euros. Si además tienes que comprar las tierras, las cifras se disparan por encima de los 50.000 euros por hectárea”.

Esto explica que algunos de los 23 productores de la Muestra (10 de ellos incorporados recientemente a la agricultura) sigan adelante con muchas dificultades. Polo asegura que una buena distribución para llegar a más puntos de venta ayudaría a mejorar el panorama.

La precaria situación de algunos productores no pone en riesgo la garantía de producción ecológica. Todos los integrantes de la muestra deben contar con certificados emitidos por rigurosas entidades especializadas que los inspeccionan al menos una vez al año y deben estar registrados en el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica.

Impulso a la huerta zaragozana

Tanto Polo como Julia Mérida, responsable municipal del impulso a la huerta zaragozana y a la agricultura ecológica, coinciden en que Zaragoza podría alimentarse de su propia huerta con productos agroecológicos. Ofrecen datos. El término zaragozano cuenta con 12.000 hectáreas de suelo fértil. En la actualidad se cultivan de forma ecológica para consumo humano sólo 150 hectáreas. Se calcula que una hectárea puede producir unos 50.000 kilos de alimentos al año. El consumo medio aragonés de hortalizas y verduras es algo superior a los 150 kilos al año por persona. Con 1.500 hectáreas de cultivos ecológicos podría abastecerse toda la ciudad.

Pero aunque el Ayuntamiento está haciendo un gran esfuerzo para recuperar y ampliar la huerta, con reconocimientos por esa labor a nivel estatal e internacional, “no es fácil. Los productores de forrajes para animales, que son los mayores propietarios de los terrenos fértiles, son reacios a vender, porque les va bastante bien”, precisa Mérida.

La competencia con otros territorios peninsulares con climatología más benévola y mano de obra más barata también es difícil de afrontar. Pero el actual equipo de gobierno de ZeC tiene como objetivo acercarse en lo posible a los más de 600 hortelanos con que contó en su día Zaragoza (ahora apenas hay unos 25), porque “merece la pena invertir en salud y en respeto al medio ambiente y a una cultura agrícola secular”, indica la responsable municipal.

La escuela de agricultura ecológica es uno de los arietes del proyecto. En dos ediciones se han formado 62 personas y surgieron 12 proyectos, de los que sobreviven 10.

El acceso a la tierra es uno de sus principales problemas. Ahora, el Ayuntamiento podrá paliarlo en parte porque cuenta desde hace escasos meses con una finca de 13 Ha en La Alfranca, cedida por la DGA, donde se prevé desarrollar un proyecto colectivo para varios agricultores ecológicos.

Los detalles de este y otros proyectos pueden apreciarse en la muestra http://www.zaragoza.es/ciudad/actividades/ficha_Agenda?codigo=181438">“Zaragoza quiere comer de su huerta”, que estará abierta de forma gratuita en el Centro Vecinal Barrios del Sur (Valdespartera) hasta el 23 de diciembre.

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